miércoles, 3 de junio de 2009

Tema 5: Edad Moderna (Renacimiento y Barroco)

TEMA 5: Edad Moderna: Renacimiento y Barroco

o Introducción
En la transición de la Edad Media a la Edad Moderna, es fundamental un paso casi insignificante de la técnica: la innovación de los tipos móviles en la imprenta (1449). Ese paso, que de puro lógico nos parece ridículo, abarató de manera increíble la producción de libros, ventaja que fue rápidamente aprovechada por los humanistas.
Los humanistas son los creadores del Renacimiento. Reciben su nombre por el estudio de las ciencias que atañen al hombre. Con la ayuda de la imprenta, podrán difundir sus investigaciones filológicas, encaminadas a ofrecer al público los textos clásicos en ediciones respetuosas con los originales. Este trabajo dará lugar a una moda artística que busca la imitación del arte antiguo; es decir, su "renacimiento".
En cuanto al Barroco, es mejor entenderlo como una nueva versión de la imitación del arte clásico, en la que prima la forma sobre el contenido. sobresalen la búsqueda de la novedad y de la sorpresa; el gusto por la dificultad, vinculada con la idea de que si nada es estable, todo debe ser descifrado; la tendencia al artificio y al ingenio; la noción de que en lo inacabado reside el supremo ideal de una obra artística.

o Literatura europea
Sigue existiendo, como en la Edad Media, literatura en latín. Son fundamentales los trabajos del holandés Erasmo, así sea el Enchiridion como el satírico Elogio de la locura. Este último es una pieza revolucionaria, de enorme influencia en la literatura y el pensamiento occidentales.Su contemporáneo y amigo Tomás Moro, inglés, publicó otro libro esencial, Utopía, sobre una sociedad perfecta.Los humanistas valoraron altamente las lenguas vulgares, y, no pocas veces, las emplearon en sus mejores escritos.

Un buen ejemplo son los Ensayos del francés de origen español Michel de Montaigne.Un subgénero muy frecuentado, tanto en latín como en vulgar, será el diálogo, suerte de imitación de los platónicos, en los que no está ausente la tradición medieval del debate.

o Narrativa

La novela corta, en la que el modelo propuesto por Boccacio en el Decamerón es universalmente seguido.

Este género llegará a su madurez con la citada La princesa de Cleves, de Madame de Lafayette.Una novela muy influyente será la Arcadia, del italiano Sannazaro, que inicia la moda del libro pastoril. Sus protagonistas, inmersos en una naturaleza idealizada y primaveral y poseída por el amor de una manera muy cortesana, entretienen el tiempo contando historias breves.Otro género de libro, los de caballerías, herederos de la épica caballeresca de la Edad Media, tendrán un éxito extraordinario. El más conocido es el Amadís de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo.
La épica en verso conoce un nuevo renacer gracias a la fama del Orlando furioso, de Ariosto.

Se relatarán también epopeyas reales, como la de los descubridores portugueses en Os Lusiadas, de Camoes, o de los conquistadores españoles; o las cruzadas, en la influyente Jerusalen liberada, de Tasso.

o Teatro

En el teatro europeo de la Edad Moderna será determinante el debate aristotélico; es decir, la polémica entre los que exigen que se respeten las recomendaciones de Aristóteles sobre el teatro -regla de las tres unidades, etc.- y los que, puestos a contentar al público prefiere aplicar lo que les dicta la experiencia.
Seguir las reglas aristotélicas en pleno Renacimiento tiene su importancia, ya que lo que se pretende, al menos teóricamente, es recuperar la dramaturgia clásica.
En ese sentido, los primeros intentos italianos datan del siglo XV: la Fábula de Orfeo, de Angelo Poliziano, es, en cierto modo, un antecedente de la ópera, y los primeros ejemplos plenos de esta nueva forma musical, Dafne de Marco da Gagliano y Euridice de Peri (hacia 1600) serán tentativas declaradas de resucitar el teatro clásico.
Los teatros más importantes serán el inglés, el español y el francés, ya en el siglo XVII.

En los dos primeros predomina la forma anticlásica de la tragicomedia, mientras que en el francés se intentará una clara distinción genérica.
Shakespeare es uno de los grandes genios de la cultura occidental. Personajes como Hamlet, Macbeth, Ofelia, Marco Antonio, etc., son arquetipos de la caracterización dramática.Otros autores importantes son Johnson, con su comedia Volpone, o Marlowe, otro gran trágico.
En Francia, hay grandes trágicos como Racine y cómicos, como Moliere, cuyas obras, ya desde el título, abogan por una función también catárquica para la comedia: El avaro, El burgués gentilhombre, El enfermo imaginario, Tartufo o el hipócrita...

o Lírica

La característica de la poesía europea de la Edad Moderna es el triunfo del petrarquismo.

Ingleses, franceses y españoles contribuyen masivamente a la moda del soneto y a la reiteración abusiva de los tópicos grecolatinos del Carpe diem y su variante Collige virgo rosas, así como del Beatus ille.
En la evolución de la poesía hacia el Barroco, es fundamental la búsqueda de una nueva expresión: viejos conceptos con nuevas palabras. Se seguirá cantando la belleza de la amada y de vez en cuando se apelará con mayor frecuencia a la carnalidad.
Esa intención de expresarse de manera rebuscada alcanza su máxima intensidad en los cultismos españoles (culteranismo y conceptismo). Otras manifestaciones son el marinismo italiano, el eufuismo inglés y el preciosismo francés.
La égloga, como el diálogo que veremos luego, es un género especial de esta época.

El carácter alegórico de estas piezas pastoriles, esconde a nobles y las lecturas en segunda instancia ofrecen significados más complejos. Los ejemplos señeros son las de Garcilaso.

o Ensayo

La progresiva implantación de las lenguas vernáculas como transmisoras de la alta cultura llegó con algo de retraso en lo que se refiere a la prosa científica, pues conviene no olvidar que la universidad siguió exigiendo el latín para sus comunicaciones hasta bien entrado el siglo XIX.Sin embargo, numerosas piezas especulativas de importancia capital se irán publicando en la Edad Moderna.
Son fundamentales, ya en el siglo XV, los Diálogos de Amor, del hebreo hispano-italiano León Hebreo, que, con el Diálogo de amor de Marsilio Ficino, constituyen la base neoplatónica de la poesía petrarquista del renacimiento europeo.
Fue precisamente el diálogo un subgénero de preferencia para los humanistas, pues subrayaban con su elección la recobrada importancia de la filosofía platónica.

Una pieza deliciosa son las Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos, de Didier de Fontenelle.El tratado aristotélico tampoco fue desdeñado, y quizás la aportación más importante sea el Discurso del método de Descartes.Pero si hay una obra decididamente revolucionaria son los Ensayos del francés Michel de Montaigne, escritos a capricho y fantasía del autor, y con una actitud de diálogo con el lector. Su influencia sobre la literatura del futuro será decisiva.